Comunistas axfisian la libertad religiosa en China
Comunistas axfisian la libertad religiosa en China
El viaje a Lhasa organizado por
China para periodistas extranjeros, en el que quería demostrar que la
capital tibetana ha vuelto a la normalidad, no ha salido como Pekín
planeaba, después de que una treintena de monjes protestaran hoy ante
los reporteros y aseguraran que el Tíbet “no es libre.”
Los
monjes tibetanos aprovecharon la llegada del primer grupo de
periodistas extranjeros para manifestarse contra la falta de libertad
religiosa, según los componentes de esa delegación.
La protesta
se produjo en el templo Johkang, uno de los más sagrados para el
budismo tibetano, cuyos monjes desafiaron a las autoridades y gritaron
“el Tíbet no es libre,” algunos de ellos entre lágrimas.
Los
religiosos dijeron que ni ellos ni los monjes de otros templos de
Lhasa, como Sera o Drepung (donde se iniciaron las protestas el pasado
10 de marzo), pueden salir de sus templos, acusaron de “mentir” a las
autoridades chinas y expresaron temor a ser castigados por sus
declaraciones.
La agencia estatal Xinhua también informó del
incidente, aunque evitó entrar en detalles y simplemente señaló que “el
tour de periodistas extranjeros fue interrumpido por un grupo de lamas.”
Según
los periodistas extranjeros, los monjes también gritaron que el Dalai
Lama no era culpable de la violencia registrada el pasado 14 de marzo,
aunque Pekín insiste en que fue el instigador.
Ese día,
tibetanos de Lhasa atacaron tiendas y edificios públicos, dirigiendo su
violencia contra chinos de etnia Han y musulmanes Hui, según mostraron
fotos y vídeos tomados por turistas extranjeros.
El Gobierno chino asegura que esos incidentes causaron la muerte de 19 personas, 18 civiles y un policía.
La
violencia estalló a raíz de que, el 10 de marzo, la policía reprimiera
violentamente las marchas de monjes tibetanos para conmemorar el 49
aniversario de la rebelión del Tíbet contra China, que fracasó y motivó
la huida al exilio del Dalai Lama.
Mientras China afirma que la
situación ha vuelto a la normalidad en Lhasa, el gobierno tibetano en
el exilio defiende que la represión policial posterior causó 140
muertos.
Algunos grupos tibetanos aseguraron que las manifestaciones
de hace dos semanas fueron pacíficas, aunque el propio Dalai Lama llamó
a su pueblo a que abandonara la violencia.
Tras los incidentes
del 14 de marzo, que tuvieron réplicas en otras zonas de población
tibetana, la prensa extranjera acreditada en China exigió a Pekín que
levantara la prohibición de la entrada de reporteros foráneos al Tíbet.
El Gobierno comunista respondió organizando un viaje para 26 periodistas de 19 medios, en su mayoría de habla inglesa.
Los
reporteros extranjeros en Lhasa visitaron ayer y hoy una clínica que
fue atacada cerca del monasterio de Johkang y los restos de una tienda
de ropa donde cinco trabajadoras chinas perecieron en el incendio
causado por los manifestantes tibetanos.
Entretanto, el portavoz
de Exteriores chino Qin Gang aseguró hoy que los incidentes son “una
lección” para el país asiático y "mostraron los colores verdaderos de
algunos occidentales.”
"Los incidentes del Tíbet han sido un
hecho triste, pero en cierto sentido pueden ser algo bueno, ya que de
ellos podemos aprender lecciones,” aseguró en rueda de prensa, antes de
criticar la cobertura de la prensa extranjera sobre las revueltas.
El
portavoz aseguró que el Tíbet “no es una Europa medieval,” aludiendo a
la imagen que esos medios presentan de la región, y reafirmó que la
zona se está desarrollando y sus colectivos, monjes incluidos,
disfrutan de libertad.
Sobre las amenazas de algunos líderes
europeos de boicotear los Juegos Olímpicos, Pekín espera que Europa “no
adopte dobles estándares” y “sepa diferenciar lo correcto de lo
incorrecto.”
Respecto a las denuncias de grupos tibetanos en el
exilio de una violenta represión a manifestantes, Quin dijo que “allí
donde se cometan crímenes, habrá personal que vele por el cumplimiento
de la ley.”
Qin añadió que el hecho de que los tibetanos en el
exilio también estén informando de los incidentes y sepan el lugar
donde ocurrieron es una prueba de que están vinculados a ellos.
Fuente: La Segunda